lunes, 28 de marzo de 2011

La torpeza planificada de los ángeles errantes que perdieron sus alas.


Una partida de ajedrez más larga que la edad de sus fichas.
Al principio era sencillo, fichas blancas y fichas negras, pero con el tiempo algunas fichas olvidaron su color, por olvidar olvidaron hasta el sentido del juego, cansados y aburridos echaron a dormir. Los reyes dejaron de luchar entre ellos cuando vieron que las fichas olvidaban el sentido de la partida, fue entonces cuando cambiaron las reglas y el juego se desvirtuó, ya fuese de forma premeditada o una consecuencia (bien "mal") aprovechada.

En esta partida han ocurrido miles, millones de cosas; jugadas impecables, juego sucio, trampas... y es por ello que sea tan difícil entender el sentido de la partida, o al menos la situación actual de la misma. Todas las jugadas no han quedado registradas, aunque sí gran parte de ellas.
El tablero en esta partida también juega, cual escenario móvil, con posibilidad de irrumpir animando la partida y a sus jugadores.

Cada ficha nueva que entra en juego es orientada según su lugar en el tablero (normalmente mal, ya sea intencionadamente o no). Al principio solo se comunicaban con las fichas de las casillas adyacentes, pero con el tiempo fueron capaces de comunicarse por todo el tablero, algo que facilita el entendimiento de la partida a nivel global o todo lo contrario, dependiendo de la pieza y su labor.

Hace tanto que comenzó que no se sabe si quiera si los reyes siguen en pié, de hecho es posible que la partida lleve tiempo acabada y nadie se haya dado cuenta, pero el juego sique siendo divertido.

Una partida con 7.000 millones de fichas, una auténtica locura.



Es triste llegar a conocer cómo se creó el tablero sin comprender el sentido del juego:

Consejos para jugar al ajedrez:

1º- Paciencia. Si no tienes paciencia ni si quiera entenderás el sentido del juego, y no lo comenzarás.

2º- Coordinación y sentido del tiempo, si no, ni siquiera podrás abrir un ataque.

3º- Necesitas conocer a tu oponente.

4º- Tener la buena voluntad de realizar sacrificios.



miércoles, 16 de marzo de 2011

Los niños del mañana, vaya hijos de puta.

Mi generación, como todas las demás, cargará contra la que le suceda, o igual no...
Quiero decir, cada generación tiene su identidad, sus propios movimientos culturales y sus causas dependiendo de su tiempo y las circunstancias, pero ¿y si alguna fuese capaz de abastecerse de todas las demás, sería capaz de nutrirse de la que la suceda?¿Es el fín de las generaciones tal y como las conocemos?. No lo creo, pero me encanta pensar que sí, por lo que lo seguiré pensando. Igual ni si quiera hay demasiada coherencia en lo que digo, pero analizaré los hechos que me han llevado a pensarlo.

Aún es pronto para hacer cualquier balance sobre los cambios que ha supuesto internet en nuestras vidas y los cambios culturales que se han generado, pero lo que si sabemos es que tenemos acceso casi a cualquier contenido del que se pueda tener constancia. Ya no nos dedicamos tanto a lo que sucedió como a lo que "sucede", ahora, en este preciso y precioso instante.
La generación que ha vivido con internet durante todo su desarrollo personal tiene una facilidad bestial para encontrar cualquier información "en el momento". Se ha cargado mucho contra el carácter que marca a los jóvenes actualmente, el de "quererlo todo al instante" achacando esto como algo negativo argumentando que no se realiza un verdadero esfuerzo para hallarlo. Yo no lo creo así. Veo que fácilmente se accede a información en las que hasta hace poco hacía falta investigar meses en una biblioteca. El grado en el que el usuario acceda a información más o menos fideligna está en relación al nivel cultural y capacidad de entendimiento de cada cual.

"La verdad" no es una, son miles, a veces arrinconadas entre mentiras, otras veces en formas incomprensibles, pero la hay, y actualmente me fío más de Wikipedia que de muchos periódicos, pero aún nos llega el 80% de información mediante los masmedia. Esto está directamente relacionado con el hecho de que cada vez más personas se informan por internet, desde medios independientes, blogs y demás. Este 20%, es, en gran parte, mi generación, la que quiere abarcarlo todo sin esforzarse demasiado, la que tiene el mismo acceso a la cultura independientemente de la clase social a la que pertenece.

Hemos visto como incluso la moda se reinventa constantemente en forma de revivir antiguas modas pasadas. La música también lo hace, y de que manera...

Por otra parte, mi generación no tiene nacionalidad, gran parte del mundo se ha criado con "los mismos padres". Compartimos más valores de los que nos diferencian y como toda generación se la conocerá por sus hechos, los cuales ya van apareciendo. La verdad, estoy orgulloso de mi generación, aunque de momento haya demostrado poco.

Internet no es una ventana, sino un despertador que ya está sonando... ¿lo oyes?. Esta es la generación de lo gratuito, lo facil y lo rápido, lo inmediato, privilegios que se deben aprovechar.

lunes, 21 de febrero de 2011

Vaya tontería.

Salgo de casa. Me dirijo al INEM, hoy me toca sellar el paro. Por el camino voy escuchando música, llevo mis cascos puestos y mi movil como reproductor. Me cruzo con niños, señores mayores, mujeres arregladas con olor a perfume caro, algún vagabundo con un litro en la mano, jóvenes que van a clases con prisas, tambien los hay lentos y desanimados.
Todo tipo de personas, cada uno con sus preocupaciones, rostros herméticos, otros expresivos como el llanto de un bebé, incluso hay quien te pide ayuda y no te dice nada. Nadie habla, todos caminan hacia cualquier lugar.
Veo una chica a lo lejos, no para de mirarme, la miro a los ojos y al llegar a mi lado me paro, ella continua. La sigo. Cambio de dirección a mitad del camino. La chica se da la vuelta y me mira de nuevo. No me parece especialmente guapa, no es por eso por lo que la miro, pero ella no se da cuenta. Creo que le gusto, no es lo que pretendía. Me doy media vuelta y continuo mi camino.

Me quedo pensando en la chica, en ella y en todas las demás, en todas las personas que inundan las calles en sus quehaceres, no me gustan, me dan miedo, todos mienten. La música me relaja y me hace menos amargo el camino, me abstrae.
Pienso en un mundo más feliz, donde la gente se mira a los ojos, donde nadie tiene por qué ir cabizbajo, donde el incomprendido pueda empatizar y la multitud empatice con él. Pienso en cómo librarme de las mentiras, y ahora que he conseguido captar la figura de mi pieza me asustan el resto de piezas. Contemplo el puzzle completo, es perfecto, sólo faltan por colocar casi todas las fichas, pero no hay manera humana de componer este mosaico de forma equilibrada, las fichas quedan unas sobre otras, se superponen. A nadie gustan los puzzles que quedan desigual, que no son uniformes.

Entre pensamientos llego al INEM. Saco el movil del bolsillo, paro la música y guardo meticulosamente los auriculares. Entro, busco mi DNI, saco la tarjeta del paro y me dirijo al mostrador. Saludo muy amablamente a quien me atiende y me renuevan la tarjeta en un minuto. Hasta dentro de 3 meses no tendré que volver por aquí.

Al salir me pongo de nuevo los auriculares, a escuchar música, abstraerme en el camino y caminar olvidándome de caminar. Hace sol, y por esta zona eso es algo reseñable, sobretodo en esta época del año. Veo que hay un parque gigantesco con un precioso césped que como una gigantesca tela viste de verde encendido a un barrio obrero gris. No tengo nada que hacer en todo el día, es raro el día que tengo que hacer algo, por lo que decido tumbarme en él y no hacer nada.

Pienso en algunas cosas, intento hablar un poco conmigo mismo y me trato de fantasma. No un fantasma de esos que cuentan fanfarronadas que al final no son verdad, sino un fantasma de esos que no se ven, de los que pasan por un lugar sin ser vistos, de los que no dejan huella ni pisadas. Pero de vivir como un fantasma sentiría que se me escapa algo, que no lo estoy haciendo bien. Intento aprender con cada cosa, sacar lecciones de todo lo que me rodea, crecer, dejar de creer y comenzar a saber. Envidio a los pájaros, ellos no se atienen a reglas, aunque tampoco lo hacen por "razones".
No quiero seguir echándole la culpa al mundo, pero que puedo hacer. ¿Dejar de contemplar y actuar? Igual necesito más formación, pero igual también es momento ya de ejercer un poco de lo que soy.
Vaya, se me pasaba por alto, resulta que hace falta dinero... y resulta que para conseguir dinero o trabajas o robas. Hay quien se dice trabajador y es ladrón, a otros se les tacha de ladrón y realmente han jodido a menos gente por el camino. No quiero dinero. Quiero vivir sin dinero y sin más control que el que me pongo a mi mismo.

De repente, mientras reflexionaba sobre mi presente y mi lugar escuché pasos a mi alrededor. Abrí los ojos y era un grupo de obreros de una construcción cercana, estarían en la hora del desayuno. Me quité los auriculares, y casi sin querer comencé a escuchar sus conversaciones. Hablaban de fútbol, de lo mal que está el país, de lo poco que cobran pero lo afortunados que son al tener trabajo y de más fútbol, de nuevo música.

Me levanté, ya me había desconcentrado y era hora de volver a casa. Por el camino de vuelta me encontré con las mismas caras que al principio, los mismos gestos... y la misma chica. La vi de espaldas frente a un escaparate. Conforme yo me acercaba me iba haciendo sentir para provocar que me mirase. Funcionó y de nuevo me miraba, esta vez me paré frente a ella y reía. ¿De que te ríes? Le pregunté, y entonces dijo que de mi. Por lo visto le hizo gracia que me diese la vuelta en mitad de la calle. Le dije que no lo hice porque me gustase y me dijo que lo sabia. Me invitó a desayunar y yo acepté.

Nos metimos en la primera cafetería que vimos y al sentarnos me preguntó por mí. Le conté lo poco que he hecho, a lo que me pretendo dedicar, le hablé de lo desconcertante que parece el mundo y de las pistas que hay que encontrar para desentrañar el enigma. Reía y asentía muy tranquila, como si ya conociese la historia, no me preguntaba por nada. Ya nos habíamos terminado el café cuando le pregunté por ella y me dijo que otro día me respondería, recogió sus cosas y sin tan si quiera esperar a pagar salió por la puerta.

Allí estaba yo, en la cafetería, solo, pagando un café que me había tomado acompañado y de nuevo sin nada que hacer. Pensé que al menos había conocido a alguien interesante, pero en realidad era ella quien me había conocido a mí. Yo no sabía lo más mínimo de ella, ni si quiera su nombre por el cual no pregunté.
Ni he vuelto a verla ni creo que la vuelva a ver... vaya tontería.

sábado, 22 de enero de 2011

Infelices, tontos y absurdos.

El sistema es tan absurdo como su pueblo lo permita.

Es tan absurdo mear sobre el televisor como pensar que existe un dios. Tiene tanta lógica el funcionamiento de nuestro sistema como el absurdo acto de quienes mean en su televisor. Pero mearse en un televisor no es tan absurdo, ni de lejos, como ver telecinco. Un pueblo que ve "Sálvame" es más absurdo, si cabe, que un pueblo que se mea en su televisor.



Nuestra libertad como pueblo soberano se basa en depositar un voto cada cuatro años para formar un gobierno. Los gobiernos están regulados por las bases del mercado, y así mismo los mercados regulados por las grandes multinacionales y bancos.
Seguimos un modelo económico neoliberal capitalista en el que eligió participar nuestro gobierno, y es éste el que nos ha dado más "progreso, comodidad y facilidades que nunca" (si, bueno...). Entramos en un juego del que es difícil salir y al entrar en él perdimos, sin darnos cuenta, nuestro derecho al voto, el cual nos costó tantos años recuperar y ahora vale lo que una piedra.

Bueno, si, vendimos nuestro derecho y la libertad de voto, pero ¿Y lo bien que vivimos?. El mercado es la LEY, y nuestras leyes están sujetas a él, vivimos cómodos y sin hacer mucho ruido. No nos ha preocupado hasta el momento que se genere pobreza fuera de nuestras fronteras para que nosotros tengamos las comodidades del primer mundo y seamos personas preparadas para la vida moderna, una vida en la que no hay que pensar mucho.
Cuando alguien habla de derechos y libertades se le toma a risa, parece un discurso demasiado inconformista e incluso anacrónico, pero eso es lo que "ellos" querían, y lo han conseguido. Ahora al revolucionario se le llama trasnochado y, sin embargo, el empresario neoliberal capitalista es un hombre respetable.

Tendremos que llegar a un un mundo aún más corrupto, más injusto y menos libre. Llegaremos a un estado policial, y contra ello si que es difícil pelear.
El llamado "progreso" no trajo felicidad, ni comodidad. Arrasó con la libertad, dejó las sobras y ahora lo único absurdo es intentar mantener el mismo sistema económico que nos causó todo esto.

sábado, 15 de enero de 2011

Romper el puzle


Hay quien piensa que no es capaz de encontrar su lugar en este mundo, pero la culpa no es de ellos, sino del asfixiante mecanismo económico global. Las mentiras e injusticias son la norma, y quien sigue la norma es normal, pero quien no encuentra su lugar es porque basa su vida en ciertos principios que difieren con los del funcionamiento global.
Cualquiera puede llegar a conocer la forma de su pieza, pero corre el riesgo de descubrir que su pieza sea imposible de encajar en el puzle. Cuando esto pasa una vez se considera una anomalía, es la prueba de que esa persona no es capaz de adaptarse a este medio artificial en el que nos situamos.

Este mecanismo injusto y basado en el continuo y apabullante consumismo nos ha llevado a un estado en el que se generan guerras por hacerse con los recursos necesarios para no dejar de consumir y seguir inflando el globo.

Pasamos de que nuestros gobiernos regulasen las actuaciones de las empresas a que sean las empresas las que regulan a nuestro gobierno. Esto nos lleva a pensar que nuestro poder de elección se queda en algo menos que nada. Todos nuestros medios se basan en la publicidad, publicidad que nos lleva a consumir. El mercado regla nuestro funcionamiento. A priori parece que ante esto no hay nada que hacer, pero nada más lejos.

Actuar con coherencia bajo este razonamiento parece imposible, vivimos sobreinformados, y no hay más desinformación que la información a grandes dosis, más aún cuando la gran mayoría de los títulares hablan de banalidades y desgracias, pero rara vez conocemos la raiz de los problemas.
La raiz del problema no es un secreto para quien lo quiera encontrar, pero ¿quien quiere?. Wikileaks está haciendo un trabajo increíble por desentrañar esa raíz, en eso consiste el periodismo, en llevar a las masas la verdad de las cosas, esclarecer las causas de nuestras desgracias y una vez destapada esta información cada pueblo es libre de actuar como lo desee, pero esta vez con libertad.



Ahora te vigilamos a ti, y aunque tú nos sigas vigilando no hay vuelta de hoja. Las masas actúan de forma estúpida en las democracias liberales cuando no conocen los verdaderos intereses de sus gobiernos o la influencia de las multinacionales en ellos, ahora esto no es así, las reglas han cambiado. Realmente espero que mi país se levante en algún momento ante la evidencia y exija una gestión más justa, basada en valores reales. Realmente lo espero.

martes, 4 de enero de 2011

Cuento de invierno.

Existía al sur de Europa, en mil novecientos ochenta, un país cual estado funcionaba bajo un sistema democrático, o eso decían. Al sur de este precioso país nació un bebé llamado Hedo, al norte, en ese mismo instante, nació otro pequeño bebé al que llamaron Deca.

La madre de Hedo era limpiadora, se ganaba la vida vagando de casa en casa dejando en el más elevado estado de pulcritud cada mueble, suelo o baño que limpiaba. Su padre en cambio era camionero, se pasaba la mayor parte del año viajando de país en país recogiendo y entregando mercancía cárnica. Entre los dos no ganaban más que para comer bien, pagar recibos, la casa y disfrutar de los pequeños placeres que ofrece la cómoda era en que vivían a una familia de clase media.
Los padres de Deca nada tenían que ver con los de Hedo, ellos eran lo que se suele llamar "gente respetable". La madre era directora del museo de historia más importante del país y su padre era un diplomático muy bien valorado. El nivel de vida que llevaban estaba basado en una educación de élite, eran jinetes muy veloces a lomos de un sistema que les favorecía.

Ya en el año dos mil, ambos en fase de madurez, cada uno había tenido extraordinarias y diferentes experiencias. Hedo tuvo que empezar a trabajar a la edad de catorce años. Pasó por todo tipo de trabajos, todos, obviamente de baja cualificación, pues Hedo no quería especializarse en nada hasta haber estudiado una carrera. Deca, sin embargo no tuvo que trabajar, pero viajó por casi todo el mundo, dejando en él un gran número de experiencias que sin duda le serían útil en su vida. Hedo en cambio a penas salió alguna vez de su provincia, en su familia son felices con otro tipo de gastos, como por ejemplo comer todos los días como en un restaurante de lujo.

Cada familia disponía de un orden de prioridades muy diferente, la familia de Hedo, que aunque personas muy leídas y con un nivel de cultura muy alto, no hacían por escalar socialmente, eran felices con sus pequeños lujos, pero no les hacía ninguna gracia tener que trabajar en algo que no les gustaba casi un tercio de su tiempo. Tuvieron la oportunidad de disponer de unos estudios y trabajar con amor a lo que se hace, pero sus circunstancias fueron muy dificiles, y finalmente, optasen o no por otra, fueron felices con las vidas que tuvieron, o deberían serlo.
La familia de Deca dedicaba mucho tiempo y dinero a la educación de sus hijos, Deca tuvo la oportunidad de estudiar en las mejores escuelas del mundo, aunque finalmente acabase estudiando en una tan pública como la de Hedo. Deca tuvo una infancia muy feliz, sin ser un niño consentido siempre dispuso de todas las facilidades, lo cual le permitió poder dedicar gran parte de su tiempo a su desarrollo intelectual y cultural. Hedo nunca tenía tiempo para nada, empezaba a estar peleado con el mundo a los trece años, todo le parecía demasiado dificil y complicado, nunca pudo ver el mundo como Deca, más acomodado.
A Hedo le mosqueaba tanto tener que trabajar ya con catorce años que enfocó toda su rabia al sistema, viendo éste como algo siempre negativo por su incuestionable facilidad para producir injusticias, como la que veía con la situación de su familia.
Deca fue educado bajo el marco y el profundo entendimiento de ese sistema que tanto le costaba entender a Hedo. Deca se movía como pez en el agua en él, tendría de esta forma en el futuro una enorme capacidad para generar riquezas.

Conforme fueron creciendo sus caminos se fueron dispersando. Hedo dejó la universidad al segundo año influenciado por su, casi siempre, paupérrima situación económica y por considerar cada clase un discurso magistral con el que él nunca estaba de acuerdo y no el diálogo continuo que se imaginaba. Deca terminó su carrera en cinco años, poniéndole mucho empeño y pasión por querer saber cada día más y estar preparado para su inminente futuro. Su alma científica necesitaba alimentarse constantemente, mientras que Hedo, con un inmenso vacío personal optó por cultivar su espíritu.
Aún hoy lo cultiva, día a día, y a pesar de sus increíbles avances no le ve fin a esto. Acepta, entiende y respeta su mortalidad, asume la levedad de su existencia humana y opta por el disfrute como primera prioridad en la vida.
Deca también asume una cierta filosofía de vida, mucho más adecuada a su procedencia. Ser el mejor en lo que quiera con empeño, reconocimiento y unas terribles ansias de inmortalidad. Su forma de entender la vida también estaba basada en el deseo y los placeres, pero distando mucho de la percepción desde la que lo hace Hedo. Para Deca el disfrute era parte de la vida, para Hedo en cambio cada minuto de vida era digno de disfrutarse.

Hedo vivía bajo los principios de igualdad y justicia que defendía, pero nunca dejaría de intentar hacer que cada cual, teniendo la visión que tenga del planeta pudiese disponer de las mismas facilidades de desarrollo intelectual y económicas que por ejemplo tuvo Deca, quien, en cambio, defendía la meritocracia basada en el esfuerzo. Asumía las injusticias del sistema como necesarias y no hacía más que aspirar a la cresta de la ola, defendiendo el hecho de que a costa de mucho esfuerzo casi cualquiera podría llegar a escalar en el sistema.

martes, 7 de diciembre de 2010

A-política.

Desde pequeño me entusiasmaba la política. Admiraba la profundidad de las palabras que no entendía y la forma de decirlas, las ganas de convencer, la puesta en escena... En mi pre adolescencia empecé por el principio, leyendo filosofía. Platón me aburría, y el resto parecían unos engañabobos que basaban la explicación de la realidad en productos abstractos nada realistas. Pero llegó Nietzsche.
Su lenguaje era diferente, más directo, más violento y a la vez puro e inteligente sin perder la sensibilidad. Él me describió una realidad muy cruda, a priori tenebrosa, pero nada más lejos. Cualquier otra forma de sobrellevar la propia existencia me parecía un cuento a partir de él, pero la política seguía siendo un enigma para mi. Mi disconformidad con el sistema era evidente, pero la herramienta y el medio para mejorarlo me daba que era el conocimiento aplicado a la política. Hoy pienso que esto no es así. La política ahora es un juego de niños grandes que eligen un equipo y deben ganar a toda costa, independientemente de si el árbitro se equivoca o si el terreno de juego está en malas condiciones.

Entré en la carrera de Ciencias Políticas. No perdía la esperanza de encontrar un ambiente sano y poder hacer política sin faltar a mis principios ni a mi ideal de justicia. El primer año ya vi que el diálogo, el debate y la creatividad no eran valores prioritarios, si no aprenderse al dedillo lo que nos ha llevado a lo que tenemos, teorizar sobre papel mojado, en eso consistía la universidad. Esperaba encontrarme con un montón de compañeros inconformistas entusiasmados por aniquilar la maquinaria que por resultado nos daba nuestra insostenible realidad, pero no. La mayoría estaban allí para formar parte del engranaje que nos destruía, no lo entendía, ese comportamiento me hacía venirme abajo. Se alababan todos los principios liberales, nunca escuché cuestionarse el sistema económico. Dos años fueron suficientes para dejar la carrera y no retomarla jamás. Ahora me tocaba reflexionar.

Existen varios errores que habría que corregir para que la universidad diese lugar a ese entusiasmo colectivo. La incultura es notable en la universidad, llegué a conocer a personas en la carrera que, sin suspender, en cinco años de carrera presumían de no haberse leído nunca un libro. Me daba vergüenza estar rodeado de tanto conformista, de niños sin libertad que prescinden de la cultura. Vivimos en una era en la que no es más inteligente el que más memoriza, si no el que mejor selecciona la información, y ese será el más libre, pues la libertad es conocimiento y el conocimiento es, actualmente, la capacidad de seleccionar y comprender la mejor información.

A veces me entran ganas de mandar a la mierda a todo aquel imbécil que teniendo la suerte de ser una persona inteligente adopta una actitud pasiva o contemplativa sin entusiasmo alguno por modificar diferentes realidades sociales injustas. Y bueno, la peor parte se la llevan las asociaciones u organizaciones que se supone apoyan unos principios compartidos y justos, pero que bien por inmadurez, poca preparación o radicalización acaban por invertir las prioridades y se equivocan constantemente. De esta forma acaban perdiendo el atractivo para nuevos miembros y corrompidos, posiblemente por la naturaleza de los principios económicos que "sustentan" nuestra sociedad.

Igual ser apolítico no era tan descerebrado.



lunes, 20 de septiembre de 2010

New wave?

El hombre encerrado en sí mismo es el mayor de todos los hombres, trístemente sólo para él, pues vive apartado del resto, en otro mundo con otras verdades, unas verdades sólo aplicables a él mismo y su propio mundo. Éste tipo de intelectual y artista queda apartado del resto.

Creemos conocer a los demás con un solo chispazo; equivocados, pues conocernos a nosotros mismos lleva toda una vida. No se puede pretender entonces conocer al resto en un instante.

Hacer cambiar de parecer a una persona puede resultar más complejo aún. No es posible hacerlo negándole sus "equivocadas evidencias". Debe consistir en transformar sus valores desde los principios más básicos a partir de lo realmente justo.
Hay razones para todo, pero no todos llevan razón, distinguir razones válidas de las injustas es algo que debe partir de uno mismo, transformando valores caducos por otros más justos, coherentes y duraderos.

La cultura del arte debe actuar como conductor para transformar las conciencias más equivocadas, no para autofelarse en círculos elitistas de artistas que usan un lenguaje indescifrable para el resto. La madurez intelectual del artista no puede ser un juguete para estimular a la élite, debe ser un arma arrojadiza que transforme valores y mejore a las personas. No desde un museo, ni desde la calle si no se hace correctamente, debe ser bajo un lenguaje accesible, sin encriptaciones para unos pocos.
Al contrario de lo que pueda parecer éste debe ser un lenguaje complejo, pero debe hallarse y que tome forma en todas las formas posibles del arte. Nunca formulado para convencer de algo, si no para demostrar valores incoherentes, injustos y caducos. Señalarlos desde su origen, analizar sus causas y justificar su desaparición de la forma más clarividente posible.

Actualmente el arte cumple principalmente la función de estimular al intelectual o entretener al medio. Esto no es algo negativo, pero si el hecho de que el intelectual sea "el menos" en realidad. Tampoco debe consistir el arte en crear una sociedad plagada de intelectuales, pero si plagar a la misma de más conciencias críticas y principios más justos y coherentes. No basta para ello con llevar el arte a la calle, pues ni artistas ni público sabrían por donde empezar.

Al igual que en "física" se trabaja por conseguir una teoría unificada que explique los grandes misterios del universo, en el arte debe hallarse el modo unificado de "educar" a la población, es la única salida para que realmente pueda triunfar algún día la verdadera democracia, esa en la que todo ciudadano es libre.

Este arte debe conseguir llegar a la vida de todo hombre y que quienes lo necesiten consigan transformar sus valores por otros con mejores principios. Mil diferentes, millones, pues no existe una verdad, pero si tenemos la capacidad de identificar cuales son los principios caducos, productos de una inercia histórica arraigada en valores y costumbres que en la actualidad no tienen razón de ser. La dictadura de los valores preconcebidos por que lo estaban de antes tiene que acabar.

El ataque a las conciencias debe de producirse en el mismo receptor, nunca desde la propia emisión del mensaje de la obra. Ésta debe ser una de las principales rupturas con respecto al arte contemporáneo. Si la idea de la obra es agresiva contra la conciencia o los valores del receptor, éste los repelerá y no dará lugar a la reflexión interna ni la autocrítica, pues el mensaje quedará invalidado para él desde el momento en que se sienta agredido.
Ridiculizar creencias religiosas es un buen ejemplo de ello.

Tampoco se puede pretender ser correcto con todo, pues ciertas realidades sociales son abiertamente detestables y facilmente criticables pero en estos casos tampoco se puede caer en repetir perennes discursos. No se pretende arreglar a nadie, si no hacer que él mismo se arregle.
Discursos antirracistas, contra el maltrato de género o sobre la sensibilidad medioambiental se entienden parcialmente desgastados y superados, no se trata de abarcar problemas concretos, si no en crear pilares de valores humanos en los que éstos no puedan tener lugar y se caigan por si mismos.

Si alguien tiene dudas sobre cuales son esos principios justos, coherentes y duraderos es fácil, para gente como él este lenguaje debe hacerse posible cuanto antes.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

El día más feliz de la humanidad.

Asimilada la levedad del ser y de nuestra existencia, asimilada la muerte como un fin inevitable de nuestra vida, asimilada la inexistencia de la magia parece que las cosas tienen menos sentido. Nada más lejos de la realidad. Si esto es todo lo que hay, y posiblemente nunca se ponga "todo esto mucho mejor", la vida es un cuento.
Conscientes de estar regidos por leyes de la física y de que la vida, como la inteligencia y la conciencia no son más que una serie de catastróficas consecuencias físicas y químicas, deberíamos ser felices. Felices por estar regidos por nada más que lo que somos, sin más magia que la que nosotros queramos sumarle a nuestra vida.
Una vida con más sentido, más justa y vivida por vocación.
Lo único negativo es tenerle demasiado apego a la vida, pues entonces se vive con un miedo constante al fin, pero también este miedo es natural y superable, como todo.

¿No es esto la felicidad?. Sin dioses, sin karma, sin más allá. Solo un implacable sentido de la justicia que nace de nosotros mismos. Posiblemente no se esté preparado, pero el día que desaparezcan las religiones será el día más feliz de la humanidad, aunque posiblemente sea consecuencia del fin de la raza humana.

domingo, 22 de agosto de 2010

miércoles, 11 de agosto de 2010

Entre Zombies y contentos

Cuando algo muere se acaba. Termina. En cambió Dios murió y las religiones continuaron alimentándose de él, prostituyendo una imagen sacada de contexto. La muerte de Dios se produjo en el mismo instante en el que se demostró que el hombre podía vivir sin él, a partir de ahí la figura de Dios pierde todo su sentido. Pero Dios no es lo único que no conseguimos superar, ahí tenemos el capitalismo, un sistema injusto como pocos que se basa en la necesaria existencia de pobres y ricos, explotadores y explotados.
A diferencia de Dios, el capitalismo no murió, o ha muerto muchas veces, según se quiera ver, lo cierto es que el mundo se empeña en sanarlo cada vez que sale mal parado. Si lo sana la derecha lo hace por convicciones y cuando lo hace la "izquierda" lo hace porque no tiene el valor suficiente como para partir hacia algo diferente, es como si nadie pudiese escaparse ya de ese juego.

Lo cierto es que se sea de izquierda o de derechas objetivamente deberíamos de aceptar que eso que nos venden de la igualdad de oportunidades para todos y vivir en un sistema de bienestar ilimitado es mentira, y lo peor es que lo saben tanto unos como otros, pero nosotros, "idiotas", no tenemos la culpa de nada. La culpa la tienen (entre muchos otros) los políticos de izquierdas, que estando situados en el bando más justo no tienen la más mínima capacidad para dar la confianza que necesita el pueblo, pueblo que no es idiota porque quiera, si no porque se lo exigen.

Yo, por otra parte también me siento partícipe de todo esto, y con mi ayuda, como la del resto de idiotas, seguimos alimentando para que las heridas le sean lo más leves posibles a ese monstruo indestructible. Pensar que en cada lugar que he trabajado lo he estado haciendo, trabajando para etts, para multinacionales o en un pequeño establecimiento, da igual. Siempre alimentando al sistema, y lo peor de todo es que lo seguiré haciendo mientras que no encuentre una forma de vida alternativa que me convenza.

Pero al menos nos queda el arte.

martes, 6 de abril de 2010

Sólo se trata de pensar.

Con tiempo para pensar y el estómago lleno, cualquiera de nosotros, acomodados y privilegiados miembros de una sociedad de bienestar podemos pararnos a pensar, otros no, y nosotros que podemos deberíamos de hacerlo por todas aquellas personas que no pueden, pero que deberían de tener la oportunidad de ello como nosotros la tenemos.

En primer lugar podemos pensar que formamos parte de una sociedad privilegiada, si, pero con unas desigualdades alarmantes, desigualdades culturales (y no digo diferencias, digo desigualdades), desigualdades monetarias, desigualdades políticas, éticas etc...

Vivimos en una sociedad injusta, pero sin quejarnos demasiado, estamos contentos con lo que tenemos, pero sabemos que fallan las bases. Desarrollar todas las ideas que tengo en la cabeza va a ser muy difícil, pero intentaré hacerlo lo mejor que pueda.




Ya no podemos seguir discutiendo si el ser humano es bueno o malo por naturaleza, ni el hecho de que deban o no haber leyes. Lo correcto se dice relativo, pero no tanto como muchos creen.

Nuestro sistema se denomina a sí mismo como un tipo de "democracia", una democracia en la que el voto de un "niñato de barrio y moto" vale lo mismo que el del catedrático más erudito, y yo me pregunto ¿es eso lo que queremos? Yo no. No quiero seguir siendo gobernado por una mayoría estúpida, pero tampoco esa mayoría tiene la culpa. Ojalá todos los ciudadanos del mundo hubiesen tenido las mismas oportunidades y circunstancias idóneas para poder pararse a pensar. Pararse a pensar requiere de un trabajo previo, una cultura, una base ideológica e intelectual. Y esa base, por desgracia, sólo la adquieren unos pocos, que aunque no tan pocos no son los suficientes. No por ello soy partidario de la democracia radical, aquella que le daría el derecho al voto tan sólo a aquellas personas capacitadas, tampoco de la actual, ni siquiera de la democracia participativa (aunque me parece la menos mala), creo que para tener un sistema más justo lo "ideal" sería tener una población inteligente, un pueblo capaz, pero conseguirlo es imposible bajo el marco actual.
En nuestro estado (España) al igual que en "casi" todos los países del mundo desarrollado, gobienan dos partidos que se alternan, uno se dice de centro-izquierda, y el otro de centro-derecha, posicionamientos que no siempre se corresponden con la realidad, o al menos no son coherentes con lo que dicen ser. Esta situación hace que las reglas del juego estén marcadas por ellos y esto lugar a que sea "imposible" cambiar las cosas desde dentro. Muchos pensareis, ¿pero para qué cambiarlas? estos son los que llamo "los sin base", de los cuales me ocuparé más adelante.
A simple vista el único camino para cambiar esto seria una revolución, algún tipo de movimiento que incite a una gran parte de los ciudanos a cambiarlo, pero nunca armada, la finalidad no es superponerla contra la voluntad de nadie. Tampoco mediante la política, ya que las reglas del juego están hechas por quienes mandan y el acceso es casi imposible. Esa revolución tendría que salir de nosotros mismos, de nuestros valores, de nuestra inteligencia. Un trabajo muy difícil y del cual todos deberíamos formar parte. Falla la educación, sí, y de una forma estrepitosa, tanto la del estado como la de una gran parte de los padres españoles, padres que tampoco tuvieron la adecuada.
Si lo pensamos, nuestro día a día está lleno de fallos por todos lados, estamos corrompidos desde el mismo momento que queremos formar parte de todo esto. Si, usamos ropa fabricada en países en los cuales las condiciones de trabajo son infinítamente peores que las nuestras, comemos carne de un cerdo que ha vivido toda su vida en tres metros cuadrados y que ni siquiera tiene por qué haber visto la luz del sol, consumimos millones de productos de los cuales ya ni queremos saber de donde vienen porque sabemos las injusticias que se han creado para nuestra comodidad, pero ¿tenemos otra opción? Sí, la tenemos, siempre podemos irnos a una comuna en la que fabricarnos nuestros muebles, cultivar nuestros alimentos etc. La verdad, prefiero seguir en esta sociedad con todo lo malo que ello conlleva, y si me cuestionase el consumir tan sólo uno de los alimentos que consumo tendría que hacerlo con todo, y si lo hiciera preferiría vivir apartado, perdido en "la alpujarra". Con ello no quiero justificar el que yo lo haga mal, tan solo quiero que se reflexione sobre todas esas cosas. No voy a aislarme de la sociedad en la que vivo, acepto el sistema en el que vivo y las comodidades que me , y lo que quiero no es tener que sentirme menos culpable, si no que hagamos bien las cosas. Porque hasta comer en la hamburgueseria de tu barrio seria injusto si el camarero que te sirve no cobra lo que cualquiera en su sano juicio piensa que debería de cobrar. Incentivamos las injusticias en el más mínimo de nuestros actos que realizamos en sociedad.

Es cierto que si nos concienciamos de (por ejemplo) no consumir productos del supermercado "X" que no les pagan lo mínimo a sus empleados estaríamos haciendo algo, pero para ir a trabajar consumiriamos gasolina, ya sea en coche, moto o autobús. También puedes ir en bici, pero fíjate que no la hayan fabricado bajo condiciones de trabajo inumanas. Incluso podemos llevar ropa ecológica, fijándote bien en que ni si quiera los pigmentos hayan sido producidos de forma injusta... Por ello lo más fácil seria vivir en una comuna, fiel a mis principios éticos, pero también es lo más cobarde y egoísta. No tenemos que vivir al margen, tenemos que cambiar la situación.

Los valores que tengo no los he cogido prestado de ningún partido político ni ideología, aunque si es cierto que me veo más cerca de "unos" que de "otros". Cuando se habla de derechas e izquierdas me cuesta tener que posicionarme, te pones una pegatina, una pegatina por la cual te van a reconocer y prejuzgar conforme a lo que hagan los grupos políticos con los que tengas más afinidad. Es dificil. Por ello no quiero convencer desde aquí o desde allí. ni si quiera quiero convencer, algo que hasta hace relativamente poco tiempo creía que era mi misión en la vida, lo que me he propuesto ahora es hacer pensar, hacer reflexionar y cuestionar, pero siempre partiendo tan sólo de cada uno. Dar herramientas en la medida que nos sea posible para que el prójimo al que consideramos "sin base" pueda obtener una por él mismo, partiendo desde sus principios y sus verdades, pero abierto a derrocarlos y reinventarse cuando haga falta, esto desde una ética consistente y unos principios a los que haya llegado él mismo harán que su voto sea tan útil como el del mayor erudito de este equivocado país.

viernes, 26 de febrero de 2010

Días perdidos. Lluvioso este invierno...

Por la mañana- Un rasgueo de guitarra, un cigarro adulzado de verdes sonrisas y un vaso de colacao. Enlazando con el mediodía una tapa de aceitunas y un rioja.

Al mediodia- Un buen plato Alpujarreño, de sobremesa un pacharán y un cigarro de liar. Medio dormido al calor del brasero una buena película que ya he visto. Al despertar termino el cigarro de por la mañana y con él se hace de noche,

Por la tarde- Con los últimos rayos del sol releo algún fragmento de cualquier libro de "Nietzsche". Un paseo por Granada antes de que se haga de noche.

Por la noche- Algo ligero para cenar. Un poco de zapping, pero en la tele no hay nada, sólo basura. Lo mejor será ver algunos capítulos de "The Wire", una de esas series que confirman que estamos viviendo la mejor época de las series norteaméricanas. Tras el primero preparo otro cigarro de flores y ni siquiera me tengo que poner el pijama, pues ya lo llevaba desde por la mañana. Primera cabezada, aún son las 1 de la madrugada, y no he hecho nada, igual que ayer.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Al fin, tras el ruido...

Calló, y tras el silencio, de nuevo el mismo insoportable ruido por el que calló tras hablar.
Habló, y de nuevo callaron, el contenido no era más que una solución temporal para acallar el ruido.
Pensó, dejó de hablar, y callado inició un viaje entre ese ruido.
Actuó, comprendió que el ruido era más liviano cuando hay música de fondo.
Dejó de escuchar a los demás, solo música.

lunes, 12 de octubre de 2009

La leyenda del sueño.

Eran las cuatro de la tarde y salió a pasear, un libro bajo el brazo. Una higuera a lo lejos era el mejor lugar para descansar y leer un poco al fresco de la sombra en un verano especialmente caluroso.
Estiró las piernas y acopló la espalda en el tronco de la higuera, el cual parecía que estuviese hecho a molde de la misma. Abrió el libro y comenzó a leer, era la novela más estúpida y sin sentido que había leído en años y el tedio le pudo. Lentamente fue sentando la cabeza hasta caer dormido.

El sueño fue una concesión del destino, una oportunidad a disipar sus más profundas inquietudes, un cáliz que curaría su falta de ganas por vivir. Se le concedió el conocimiento más supremo imaginable, ante él quedaron resueltos los enigmas de la vida, el sentido de las cosas, el por qué de todo y de la nada. Por un momento comprendió lo que nunca antes un hombre había podido llegar a imaginar que pudiese llegar a conocer. No era una clave la que descifró, si no "la clave". Nunca volvería a ser el mismo, ni él ni toda la raza humana en cuanto él lo difundiese.

De repente despertó, estaba lleno de alegría, exultante, eufórico e ilusionado. Se levantó de un salto y corrió a su casa para constatar todo lo que acababa de comprender. A mitad de camino dejó de correr, se replanteó lo que debería de hacer a partir de ahora, y optó por recoger todas sus cosas e irse a vivir a la montaña. Lo hizo y prometió que nunca más descendería de ella, nadie más supo ya de él ni de su secreto.

martes, 8 de septiembre de 2009

Final de la tercera escena.

Y cuando los hechos se hacen perennes y no evolucionan se muere algo.
Es como si tras una mañana soleada, plena y llena de alegría llegase una tarde nublada, con rachas de lluvia, y tu sin paraguas. Te refugias, y a veces hasta sales a que te caiga la lluvia en la cara, te sientes muy vivo. Pero en la tercera escena cambia todo, y no cambia nada.

La noche es calurosa y asfixiante, no te deja dormir, y mantenerse despierto no es saludable, ya casi acaba y a su paso no puede dejar más que progreso.

miércoles, 8 de julio de 2009

En verano pasa frio y en invierno añora el calor de los veranos.

Así lo hace. Si tiene frió se calienta con la fricción de los hielos, y ante la calor melancolía. Nunca recurre a las llamas para derretirse cuando está helada, inquieta su frialdad.
Quizás si que se frote con cualquier tronco para aliviarse el picor provocado por las hormigas que trepan por su espalda, pero poco alivian.

Aún yaciendo solo a medianoche en mitad de cualquier parque nunca se desvirtúa, nunca se halló virtuoso.

Las noches largas ahora son frescas, y a mediodia con el cálido sol las llamas le ayudan a no levantarse. No le hace falta.
Levita a deshora, cuando ya no importa seguir pisando el óxido de los clavos, pues de óxido ya parecen sus pies. Más abajo ya no hay nada, adelante es el camino.

lunes, 8 de junio de 2009

Preciosa Luz. (Final)

El caballero desterrado tuvo una vez más la oportunidad de enamorar a la preciosa hada. La ilusión inundaba su cara cada día desde que la preciosa hada le propuso intentarlo una vez más. Esta oportunidad vino a partir de que el caballero le dijese al hada que si no fuese para estar juntos de nuevo no soportaría volver a verla. El hada ante la idea de no volver a ver al caballero accedió.
Cada día el caballero se esforzaba más y mas por complacerla. Por momentos el hada parecía muy satisfecha y feliz, pero al poco tiempo el hada dejó de estar contenta, se comportaba con el caballero como si este fuese un simple conocido, ya no lo quería como antes, y a pesar de haberlo intentado no le surgió esa chispa necesaria que haría que felizmente caballero y hada compartiesen de nuevo sus vidas.

De nuevo se acabó. El caballero quedó muy dolido, y el hada realizó de nuevo su vida al margen de él sin demasiados problemas.
Nuestro caballero desterrado sabia a ciencia cierta que nunca conocería a un hada como ella, y por todo lo sufrido anteriormente sabia que esta vez seria la peor, porque tendría que aprender a vivir definitivamente sin ella.

Los días pasaban lentos.
Aunque todo le parecía insostenible, pensaba que esto sería pasajero. Todo es pasajero. Todo pasa, sucede, se disfruta de ello y se acaba. No quería resignarse a eso, todo no podía ser pasajero, aunque lo fuese la vida en sí misma, no puede ser así. Hay cosas que deberían perdurar para toda la eternidad. Le resultaba imposible pensar en el fin de lo que creía seria su vida eternamente compartida. Lo compartido se partió, y dejó un horrible silencio que tan solo la música le ayuda a soportar.

Sus errores tiempo atrás le persiguieron para siempre, quizás si su comportamiento con el hada hubiese sido el adecuado cuando no lo fue, a día de hoy disfrutaría indefinidamente de su compañía, quien sabe, quizás hasta la eternidad...

Tipos como nuestro caballero no se encuentran tan facilmente, muchos fueron quienes lloraron por no poder disfrutar de la compañía de la preciosa hada, pero solo el caballero conocía la verdad de que esa hada nació para formar parte de su vida, de la misma forma que él nació para compartirla con ella. Quizás la vida esté equivocada, porque como si no iba a acabar así. Ya podría acabar el caballero compartiendo su vida con diferentes hadas que por seguro sabia que siempre quedará marcado por la que todo lo inundaba con su preciosa luz. Luz preciosa y maldito final.

domingo, 7 de junio de 2009

Vetusta de los planetas piratas.

Se ha reunido el comité de expertos
y han decidido que se acabó lo nuestro,
y a mí me habría gustado
haber participado en el proceso.
Tú también tienes que ver
que nunca tengo mi papel.
Nube gris, riega todo el jardín,

Prometo no seguir viviendo así,
prometo no pensar en tí
Prometo dedicarme solamente a mí.


Y respirar tan fuerte que se rompa el aire,
aunque esta vez si no respiro es por no ahogarme.

Ceniza de fénix, perfil de coral,
torcido, herido,
pon cada latido y celebra
que nuestra historia continuará.

Prometo no seguir así, prometo que no voy a pensar en ti

Prometo dedicarme solamente a mí.







Leyenda: Los Planetas, Los Piratas y Vetusta Morla.









jueves, 4 de junio de 2009

¿La magia del cine?.

Sentado en su butaca espera ansioso que comience la función. Sabe que esta vez todas las vidas que vea representadas no se corresponderán con la realidad, y todo parecido será mera casualidad. No tendrá obligaciones, ni responsabilidades. Vivirá otras penas y alegrías, muy diferentes a las suyas. Espera ansioso a que comience el espectáculo.

Se apagan todas las luces, pero aún quedan diez minutos para que empiece la función. La mayor parte de las butacas están vacías, y seguramente así quedarán durante las próximas dos horas. Será mejor así, a veces se coincide con gente que no para de molestar durante toda la película, evitando así que tu atención se preste exclusivamente sobre ella. Esta vez se introducirá en el mundo que le proyecten sin demasiado esfuerzo.

Ya solo quedan cinco minutos para empezar.
Le empieza a sudar la frente, a pesar de que el aire acondicionado mantiene una temperatura perfecta en la sala. Los motivos están en él y a pesar de intentarlo cada vez se siente más y más nervioso, tiene demasiados miedos y preocupaciones, lleva todo el día inventando remedios y buscando soluciones para algunos de sus problemas, pero sin mucha suerte ni buenos resultados. Sin dolerle la cabeza tiene el peor malestar que pueda recordar. Sabe que su vida se basa en rachas, a veces fabulosas y otras tristes o problemáticas, y esta vez no sabe como salir de su tristeza, ni como solucionar sus problemas. Cada vez se recalienta mas su cabeza y el malestar empieza a ser insoportable. Piensa en escapar, va a abandonar la sala y gritar a cada paso, correr con rabia y desaparecer, es lo que mas desea en estos momentos. Escapar. Huir. Coger el primer tren a ninguna parte y quedarse allí.

Se empieza a proyectar la película. Desaparecen como por arte de magia todas esas preocupaciones, ya ni se acuerda de ellas ni de ningún otro problema. Así será durante las próximas dos horas, ya habrá tiempo para pensar después...