martes, 6 de abril de 2010

Sólo se trata de pensar.

Con tiempo para pensar y el estómago lleno, cualquiera de nosotros, acomodados y privilegiados miembros de una sociedad de bienestar podemos pararnos a pensar, otros no, y nosotros que podemos deberíamos de hacerlo por todas aquellas personas que no pueden, pero que deberían de tener la oportunidad de ello como nosotros la tenemos.

En primer lugar podemos pensar que formamos parte de una sociedad privilegiada, si, pero con unas desigualdades alarmantes, desigualdades culturales (y no digo diferencias, digo desigualdades), desigualdades monetarias, desigualdades políticas, éticas etc...

Vivimos en una sociedad injusta, pero sin quejarnos demasiado, estamos contentos con lo que tenemos, pero sabemos que fallan las bases. Desarrollar todas las ideas que tengo en la cabeza va a ser muy difícil, pero intentaré hacerlo lo mejor que pueda.




Ya no podemos seguir discutiendo si el ser humano es bueno o malo por naturaleza, ni el hecho de que deban o no haber leyes. Lo correcto se dice relativo, pero no tanto como muchos creen.

Nuestro sistema se denomina a sí mismo como un tipo de "democracia", una democracia en la que el voto de un "niñato de barrio y moto" vale lo mismo que el del catedrático más erudito, y yo me pregunto ¿es eso lo que queremos? Yo no. No quiero seguir siendo gobernado por una mayoría estúpida, pero tampoco esa mayoría tiene la culpa. Ojalá todos los ciudadanos del mundo hubiesen tenido las mismas oportunidades y circunstancias idóneas para poder pararse a pensar. Pararse a pensar requiere de un trabajo previo, una cultura, una base ideológica e intelectual. Y esa base, por desgracia, sólo la adquieren unos pocos, que aunque no tan pocos no son los suficientes. No por ello soy partidario de la democracia radical, aquella que le daría el derecho al voto tan sólo a aquellas personas capacitadas, tampoco de la actual, ni siquiera de la democracia participativa (aunque me parece la menos mala), creo que para tener un sistema más justo lo "ideal" sería tener una población inteligente, un pueblo capaz, pero conseguirlo es imposible bajo el marco actual.
En nuestro estado (España) al igual que en "casi" todos los países del mundo desarrollado, gobienan dos partidos que se alternan, uno se dice de centro-izquierda, y el otro de centro-derecha, posicionamientos que no siempre se corresponden con la realidad, o al menos no son coherentes con lo que dicen ser. Esta situación hace que las reglas del juego estén marcadas por ellos y esto dá lugar a que sea "imposible" cambiar las cosas desde dentro. Muchos pensareis, ¿pero para qué cambiarlas? estos son los que llamo "los sin base", de los cuales me ocuparé más adelante.
A simple vista el único camino para cambiar esto seria una revolución, algún tipo de movimiento que incite a una gran parte de los ciudanos a cambiarlo, pero nunca armada, la finalidad no es superponerla contra la voluntad de nadie. Tampoco mediante la política, ya que las reglas del juego están hechas por quienes mandan y el acceso es casi imposible. Esa revolución tendría que salir de nosotros mismos, de nuestros valores, de nuestra inteligencia. Un trabajo muy difícil y del cual todos deberíamos formar parte. Falla la educación, sí, y de una forma estrepitosa, tanto la del estado como la de una gran parte de los padres españoles, padres que tampoco tuvieron la adecuada.
Si lo pensamos, nuestro día a día está lleno de fallos por todos lados, estamos corrompidos desde el mismo momento que queremos formar parte de todo esto. Si, usamos ropa fabricada en países en los cuales las condiciones de trabajo son infinítamente peores que las nuestras, comemos carne de un cerdo que ha vivido toda su vida en tres metros cuadrados y que ni siquiera tiene por qué haber visto la luz del sol, consumimos millones de productos de los cuales ya ni queremos saber de donde vienen porque sabemos las injusticias que se han creado para nuestra comodidad, pero ¿tenemos otra opción? Sí, la tenemos, siempre podemos irnos a una comuna en la que fabricarnos nuestros muebles, cultivar nuestros alimentos etc. La verdad, prefiero seguir en esta sociedad con todo lo malo que ello conlleva, y si me cuestionase el consumir tan sólo uno de los alimentos que consumo tendría que hacerlo con todo, y si lo hiciera preferiría vivir apartado, perdido en "la alpujarra". Con ello no quiero justificar el que yo lo haga mal, tan solo quiero que se reflexione sobre todas esas cosas. No voy a aislarme de la sociedad en la que vivo, acepto el sistema en el que vivo y las comodidades que me dá, y lo que quiero no es tener que sentirme menos culpable, si no que hagamos bien las cosas. Porque hasta comer en la hamburgueseria de tu barrio seria injusto si el camarero que te sirve no cobra lo que cualquiera en su sano juicio piensa que debería de cobrar. Incentivamos las injusticias en el más mínimo de nuestros actos que realizamos en sociedad.

Es cierto que si nos concienciamos de (por ejemplo) no consumir productos del supermercado "X" que no les pagan lo mínimo a sus empleados estaríamos haciendo algo, pero para ir a trabajar consumiriamos gasolina, ya sea en coche, moto o autobús. También puedes ir en bici, pero fíjate que no la hayan fabricado bajo condiciones de trabajo inumanas. Incluso podemos llevar ropa ecológica, fijándote bien en que ni si quiera los pigmentos hayan sido producidos de forma injusta... Por ello lo más fácil seria vivir en una comuna, fiel a mis principios éticos, pero también es lo más cobarde y egoísta. No tenemos que vivir al margen, tenemos que cambiar la situación.

Los valores que tengo no los he cogido prestado de ningún partido político ni ideología, aunque si es cierto que me veo más cerca de "unos" que de "otros". Cuando se habla de derechas e izquierdas me cuesta tener que posicionarme, te pones una pegatina, una pegatina por la cual te van a reconocer y prejuzgar conforme a lo que hagan los grupos políticos con los que tengas más afinidad. Es dificil. Por ello no quiero convencer desde aquí o desde allí. ni si quiera quiero convencer, algo que hasta hace relativamente poco tiempo creía que era mi misión en la vida, lo que me he propuesto ahora es hacer pensar, hacer reflexionar y cuestionar, pero siempre partiendo tan sólo de cada uno. Dar herramientas en la medida que nos sea posible para que el prójimo al que consideramos "sin base" pueda obtener una por él mismo, partiendo desde sus principios y sus verdades, pero abierto a derrocarlos y reinventarse cuando haga falta, esto desde una ética consistente y unos principios a los que haya llegado él mismo harán que su voto sea tan útil como el del mayor erudito de este equivocado país.

viernes, 26 de febrero de 2010

Días perdidos. Lluvioso este invierno...

Por la mañana- Un rasgueo de guitarra, un cigarro adulzado de verdes sonrisas y un vaso de colacao. Enlazando con el mediodía una tapa de aceitunas y un rioja.

Al mediodia- Un buen plato Alpujarreño, de sobremesa un pacharán y un cigarro de liar. Medio dormido al calor del brasero una buena película que ya he visto. Al despertar termino el cigarro de por la mañana y con él se hace de noche,

Por la tarde- Con los últimos rayos del sol releo algún fragmento de cualquier libro de "Nietzsche". Un paseo por Granada antes de que se haga de noche.

Por la noche- Algo ligero para cenar. Un poco de zapping, pero en la tele no hay nada, sólo basura. Lo mejor será ver algunos capítulos de "The Wire", una de esas series que confirman que estamos viviendo la mejor época de las series norteaméricanas. Tras el primero preparo otro cigarro de flores y ni siquiera me tengo que poner el pijama, pues ya lo llevaba desde por la mañana. Primera cabezada, aún son las 1 de la madrugada, y no he hecho nada, igual que ayer.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Al fin, tras el ruido...

Calló, y tras el silencio, de nuevo el mismo insoportable ruido por el que calló tras hablar.
Habló, y de nuevo callaron, el contenido no era más que una solución temporal para acallar el ruido.
Pensó, dejó de hablar, y callado inició un viaje entre ese ruido.
Actuó, comprendió que el ruido era más liviano cuando hay música de fondo.
Dejó de escuchar a los demás, solo música.

lunes, 12 de octubre de 2009

La leyenda del sueño.

Eran las cuatro de la tarde y salió a pasear, un libro bajo el brazo. Una higuera a lo lejos era el mejor lugar para descansar y leer un poco al fresco de la sombra en un verano especialmente caluroso.
Estiró las piernas y acopló la espalda en el tronco de la higuera, el cual parecía que estuviese hecho a molde de la misma. Abrió el libro y comenzó a leer, era la novela más estúpida y sin sentido que había leído en años y el tedio le pudo. Lentamente fue sentando la cabeza hasta caer dormido.

El sueño fue una concesión del destino, una oportunidad a disipar sus más profundas inquietudes, un cáliz que curaría su falta de ganas por vivir. Se le concedió el conocimiento más supremo imaginable, ante él quedaron resueltos los enigmas de la vida, el sentido de las cosas, el por qué de todo y de la nada. Por un momento comprendió lo que nunca antes un hombre había podido llegar a imaginar que pudiese llegar a conocer. No era una clave la que descifró, si no "la clave". Nunca volvería a ser el mismo, ni él ni toda la raza humana en cuanto él lo difundiese.

De repente despertó, estaba lleno de alegría, exultante, eufórico e ilusionado. Se levantó de un salto y corrió a su casa para constatar todo lo que acababa de comprender. A mitad de camino dejó de correr, se replanteó lo que debería de hacer a partir de ahora, y optó por recoger todas sus cosas e irse a vivir a la montaña. Lo hizo y prometió que nunca más descendería de ella, nadie más supo ya de él ni de su secreto.

martes, 8 de septiembre de 2009

Final de la tercera escena.

Y cuando los hechos se hacen perennes y no evolucionan se muere algo.
Es como si tras una mañana soleada, plena y llena de alegría llegase una tarde nublada, con rachas de lluvia, y tu sin paraguas. Te refugias, y a veces hasta sales a que te caiga la lluvia en la cara, te sientes muy vivo. Pero en la tercera escena cambia todo, y no cambia nada.

La noche es calurosa y asfixiante, no te deja dormir, y mantenerse despierto no es saludable, ya casi acaba y a su paso no puede dejar más que progreso.

miércoles, 8 de julio de 2009

En verano pasa frio y en invierno añora el calor de los veranos.

Así lo hace. Si tiene frió se calienta con la fricción de los hielos, y ante la calor melancolía. Nunca recurre a las llamas para derretirse cuando está helada, inquieta su frialdad.
Quizás si que se frote con cualquier tronco para aliviarse el picor provocado por las hormigas que trepan por su espalda, pero poco alivian.

Aún yaciendo solo a medianoche en mitad de cualquier parque nunca se desvirtúa, nunca se halló virtuoso.

Las noches largas ahora son frescas, y a mediodia con el cálido sol las llamas le ayudan a no levantarse. No le hace falta.
Levita a deshora, cuando ya no importa seguir pisando el óxido de los clavos, pues de óxido ya parecen sus pies. Más abajo ya no hay nada, adelante es el camino.

lunes, 8 de junio de 2009

Preciosa Luz. (Final)

El caballero desterrado tuvo una vez más la oportunidad de enamorar a la preciosa hada. La ilusión inundaba su cara cada día desde que la preciosa hada le propuso intentarlo una vez más. Esta oportunidad vino a partir de que el caballero le dijese al hada que si no fuese para estar juntos de nuevo no soportaría volver a verla. El hada ante la idea de no volver a ver al caballero accedió.
Cada día el caballero se esforzaba más y mas por complacerla. Por momentos el hada parecía muy satisfecha y feliz, pero al poco tiempo el hada dejó de estar contenta, se comportaba con el caballero como si este fuese un simple conocido, ya no lo quería como antes, y a pesar de haberlo intentado no le surgió esa chispa necesaria que haría que felizmente caballero y hada compartiesen de nuevo sus vidas.

De nuevo se acabó. El caballero quedó muy dolido, y el hada realizó de nuevo su vida al margen de él sin demasiados problemas.
Nuestro caballero desterrado sabia a ciencia cierta que nunca conocería a un hada como ella, y por todo lo sufrido anteriormente sabia que esta vez seria la peor, porque tendría que aprender a vivir definitivamente sin ella.

Los días pasaban lentos.
Aunque todo le parecía insostenible, pensaba que esto sería pasajero. Todo es pasajero. Todo pasa, sucede, se disfruta de ello y se acaba. No quería resignarse a eso, todo no podía ser pasajero, aunque lo fuese la vida en sí misma, no puede ser así. Hay cosas que deberían perdurar para toda la eternidad. Le resultaba imposible pensar en el fin de lo que creía seria su vida eternamente compartida. Lo compartido se partió, y dejó un horrible silencio que tan solo la música le ayuda a soportar.

Sus errores tiempo atrás le persiguieron para siempre, quizás si su comportamiento con el hada hubiese sido el adecuado cuando no lo fue, a día de hoy disfrutaría indefinidamente de su compañía, quien sabe, quizás hasta la eternidad...

Tipos como nuestro caballero no se encuentran tan facilmente, muchos fueron quienes lloraron por no poder disfrutar de la compañía de la preciosa hada, pero solo el caballero conocía la verdad de que esa hada nació para formar parte de su vida, de la misma forma que él nació para compartirla con ella. Quizás la vida esté equivocada, porque como si no iba a acabar así. Ya podría acabar el caballero compartiendo su vida con diferentes hadas que por seguro sabia que siempre quedará marcado por la que todo lo inundaba con su preciosa luz. Luz preciosa y maldito final.